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Cómo crear una cuenta de vendedor en Amazon: abrirla es fácil, sobrevivir a la primera semana no

Plan, registro paso a paso y la verificación KYC que bloquea cuentas la primera semana: cómo crear tu cuenta de vendedor en Amazon desde España a prueba de bloqueos.

El formulario de Seller Central se rellena en una tarde; la verificación KYC cruza cada documento con lo que declaras.
El formulario de Seller Central se rellena en una tarde; la verificación KYC cruza cada documento con lo que declaras.

Crear una cuenta de vendedor en Amazon lleva una tarde. El formulario no tiene secreto: email, tarjeta de crédito, móvil, la forma jurídica de la empresa, el NIF. En esencia, es rellenar campos con información. Pero fácil de rellenar no quiere decir trivial: rellenarlo bien es lo que lo decide todo. Amazon tiene criterios claros para rechazar solicitudes de cuenta, y desconocerlos es el camino más corto hacia los problemas. Muchas empresas españolas entran pensando que lo difícil ya pasó — cuando todavía no ha empezado.

Lo que frena cualquier cuenta en los primeros días — no solo las españolas — es la verificación KYC: la auditoría con la que Amazon Payments Europe confirma quién eres, comparando, letra a letra, lo que escribiste en Seller Central con tus documentos oficiales. Una dirección abreviada, una tilde omitida, un titular real mal declarado, un extracto bancario con fecha de hace medio año — cualquiera de estos detalles desencadena el rechazo de la solicitud y una suspensión preventiva de la cuenta mientras el caso no se resuelve. Y resolver un KYC mal montado lleva semanas.

Fíjate en una distinción que evita malentendidos. Si estás en el proceso de crear la cuenta y la solicitud es rechazada, no hay fondos retenidos — todavía no has vendido nada. El riesgo de retención aparece después, con la cuenta ya activa: de forma recurrente, Amazon puede pedirte reverificar cualquier información del KYC, y si no respondes bien y a tiempo, puedes acabar con los fondos de tus ventas retenidos y, en el límite, con la cuenta cerrada. El KYC te acompaña mientras vendes; se pasa la primera vez y se sostiene todas las demás.

La cuenta no se gana rellenando el formulario: se gana preparando la coherencia documental antes de abrirlo. Si resuelves la triangulación entre empresa, banco y domicilio antes de subir el primer documento, entras con la cuenta limpia y sigues adelante. Si improvisas, entras a contrarreloj, con la solicitud rechazada y la primera semana perdida corrigiendo divergencias. El panorama general de cómo montarlo todo está en la guía de cómo vender en Amazon en 2026, y si todavía estás sopesando si el canal te compensa, ese análisis previo está en si merece la pena vender en Amazon. Aquí vamos al acto concreto de abrir la cuenta a prueba de bloqueos.

En una frase: qué decide si tu cuenta sobrevive

Abrir una cuenta de vendedor en Amazon implica registrarte en un marketplace de origen — desde España, el natural es amazon.es —, elegir el plan Profesional, rellenar el formulario con email, tarjeta internacional, móvil +34 y la forma jurídica de la empresa, y después pasar la verificación KYC — el punto donde la mayoría de las cuentas se atasca. El KYC exige que el nombre, la dirección y la titularidad que declaras en Seller Central coincidan de forma exacta con el extracto del Registro Mercantil, el Certificado de Titulares Reales (los socios con más del 25%) y un justificante de domicilio reciente — que puede pedirse tanto de la empresa como personal del representante. Cualquier divergencia tumba la solicitud y suspende la cuenta; con la cuenta ya activa, la misma incoherencia puede costarte la retención de los fondos. La cuenta se gana preparando los documentos antes de tocar el formulario.

Vamos pieza a pieza, desde el tipo de cuenta que abres hasta los documentos que deciden si entras limpio o bloqueado.

1. Una cuenta, toda Europa: qué te da registrarte en amazon.es

Amazon en Europa funciona como una cuenta de mercado unificada. Te registras en un marketplace de origen y quedas habilitado para vender en todos los demás del bloque — España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica, Irlanda, Suecia, Polonia y Reino Unido — desde el mismo panel, con el inventario comportándose como un fondo común para toda Europa. Reino Unido sigue accesible desde ese panel, pero, desde el Brexit, opera como mercado separado, con sus propias reglas de IVA y de gestión de inventario — no comparte el fondo logístico de la UE.

Para una empresa española, la elección del marketplace de origen se resuelve sola: amazon.es es tu mercado de casa, con tu idioma, tu moneda y tu documentación fiscal. Puedes registrarte por cualquier otro — hay quien entra por amazon.de cuando su apuesta es Europa Central —, pero sin una razón operativa concreta no tiene sentido complicarse. Elegir amazon.es no te encierra en España: despachar un pedido de Milán o de Múnich, a nivel de interfaz, se siente igual que enviarlo a Valencia.

La lectura práctica es simple. La decisión de “dónde abro la cuenta” pesa menos de lo que parece, porque la cuenta sirve para toda Europa de todos modos. Las decisiones que sí pesan vienen a continuación: qué plan eliges y cómo pasas la verificación.

2. Plan Individual o Profesional: para una marca real solo hay una respuesta

Antes de llegar a los documentos, Amazon te obliga a elegir el plan de ventas. La diferencia va mucho más allá del precio: está en las capacidades.

El plan Individual no tiene mensualidad, pero cobra 0,99 € por cada producto vendido (más las comisiones por categoría). El plan Profesional tiene una cuota fija de 39 € al mes (sin IVA) en amazon.es, vendas lo que vendas. En puro cálculo de coste, el punto de equilibrio ronda las 40 unidades al mes: a partir de ahí, el Profesional sale más barato.

El cálculo de céntimos esconde lo que importa. Lo que de verdad separa los dos planes es el acceso a las herramientas que hacen viable una operación comercial:

DimensiónPlan IndividualPlan Profesional
Coste directo0,99 € por producto vendido, sin mensualidad39 €/mes (sin IVA), sin coste por producto
Carga de catálogoSolo creación manual, producto a productoCarga masiva por archivos (flat files): miles de ASIN de una vez
Integración de softwareSin acceso a la APIAcceso a la Selling Partner API (sincronización con ERP, software logístico, repricers)
PublicidadSin acceso a Amazon AdsAcceso completo a Amazon Ads (Sponsored Products, Brands, Display)
Buy BoxSin elegibilidad práctica para la Buy BoxElegibilidad total para retener la Buy Box
Perfil recomendadoVentas ocasionales, por debajo de ~40 unidades/mesFabricantes, marcas, operaciones con volumen continuo

Para un fabricante o una marca en serio, el plan Individual condena la operación a la irrelevancia comercial: sin publicidad, sin carga masiva y sin Buy Box no hay forma de competir en un nicho con un mínimo de saturación. El Profesional es el punto de partida, no una evolución futura. Los 39 € mensuales son el menor de los costes que vas a tener en Amazon — el desglose completo de comisiones, logística y publicidad está en cuánto cuesta vender en Amazon en 2026.

3. El registro paso a paso y la fricción inicial

Al acto de abrir la cuenta se entra por sell.amazon.es y se desarrolla en un flujo guiado. Antes de empezar, ten a mano lo siguiente, porque la fricción está en los detalles:

  • Email corporativo + código OTP. Usa un email de la empresa, no personal. La verificación inicial se hace con un código de un solo uso enviado a esa dirección.
  • Tarjeta de crédito internacional válida. Funciona como garantía financiera de Amazon: cobra la mensualidad del plan Profesional y cubre eventuales saldos negativos (reembolsos, tarifas de publicidad no cubiertas por ventas). Tiene que aceptar cargos internacionales.
  • Móvil +34 verificado por SMS. Parece trivial, pero tiene una trampa: en cuanto un número queda asociado a una cuenta de vendedor, deja de servir para abrir otra cuenta en el futuro. Usa un número que vaya a quedarse ligado a esta operación.
  • Forma jurídica de la empresa. Declaras si operas como sociedad limitada (S.L.), sociedad anónima (S.A.) o autónomo. Esta elección no es cosmética: cambia dinámicamente los documentos que Amazon te va a pedir después en la verificación.
  • NIF. La información fiscal preliminar se pide pronto. Se puede avanzar la fase esquelética del registro sin un número de IVA validado, pero Amazon avisa de inmediato de que lo vas a necesitar para vender en serio en la UE. (La mecánica fiscal completa — IVA, OSS, VIES, el reverse charge de las comisiones — está en el artículo de la fiscalidad de vender en Amazon. Aquí basta con saber que el NIF entra pronto en el formulario.)

Rellenado esto, llegas a la parte que lo decide todo. Y cuenta con una cosa: es totalmente normal que Amazon te pida más información de la que aparece en el formulario inicial. Ten a mano, desde ya, toda la documentación legal de la empresa y de los titulares reales — cuanto menos tengas que buscar a mitad del proceso, más limpia sale la verificación.

4. El verdadero filtro: pasar el KYC sin bloqueos

El obstáculo de fondo es la auditoría legal. Amazon Payments Europe S.C.A. es la entidad que procesa el dinero de tus ventas en Europa, y opera bajo las directivas europeas contra el blanqueo de capitales. Por imperativo de esas reglas, impone a todos los vendedores un proceso de Know Your Customer (KYC): probar, con documentación oficial sin alterar, que la empresa existe, quién la representa y quiénes son sus titulares reales.

La regla que tienes que llevar grabada: cualquier divergencia microscópica entre lo que escribes en Seller Central y lo que consta en los documentos oficiales — una tilde que falta, una dirección abreviada, una razón social incompleta — lleva a un rechazo, automático o manual, con suspensión preventiva de la cuenta. Es, de hecho, el motivo número uno por el que cuentas nuevas se quedan paradas la primera semana.

4.1. La matriz documental española

Lo que Amazon te pide depende de la forma jurídica que declaraste. Para una empresa española, el núcleo de la verificación gira en torno a dos documentos.

DocumentoQué pruebaPara quién
Extracto del Registro Mercantil (nota simple o certificación)NIF de la empresa, denominación social exacta, domicilio social, capital y los administradores con poder de representaciónSociedades (S.L., S.A.)
Certificado de Titulares RealesLas personas físicas que poseen o controlan más del 25% del capital o de los votosSociedades (declaración obligatoria)
DNI/NIE o pasaporte + certificado de situación censal de la AEATIdentidad y actividad económica dada de alta en HaciendaAutónomos

Los dos primeros se descargan de la sede electrónica de los Registradores (sede.registradores.org): buscas la sociedad por denominación o NIF y solicitas la nota simple o certificación mercantil y la “Certificación de titularidades reales”. Ambos son de pago (el de titulares reales, del orden de 35 €) y Amazon los quiere emitidos en los últimos 180 días — un certificado del año pasado no vale, aunque nada haya cambiado. Descárgalos en PDF y súbelos intactos a Seller Central. Ten también a mano la escritura de constitución: no siempre entra en la primera petición, pero cuando los verificadores quieren contrastar la estructura societaria, es lo siguiente que piden. Si operas como autónomo, la petición cambia: documento de identidad más el certificado de situación censal que acredita tu alta de actividad en la AEAT.

Prepárate para que Amazon vaya más allá de estos documentos. Ya me ha pasado, en cuentas concretas, que Amazon pida un organigrama de la empresa que identifique de forma inequívoca a los beneficiarios finales (las personas físicas en lo alto de la cadena) y, en algunos casos, hasta certificados de nacimiento de esas personas. No es lo habitual, pero ocurre. Si tienes la estructura societaria mapeada y la documentación de los titulares reunida antes de abrir la cuenta, una petición de estas se resuelve en horas en vez de frenar la verificación durante días.

4.2. Titularidad real: los socios tienen que cuadrar al detalle

La ley europea obliga a Amazon a mirar más allá de la capa de administradores e identificar a los titulares reales (UBO, por sus siglas en inglés) — las personas físicas que, al final de la cadena, controlan la empresa. En España, esa obligación viene de la Ley 10/2010 de prevención del blanqueo de capitales: es titular real quien posee o controla, directa o indirectamente, más del 25% del capital o de los derechos de voto. Desde 2023 existe además el Registro Central de Titularidades Reales (Real Decreto 609/2023), dependiente del Ministerio de Justicia, donde toda sociedad debe tener su titularidad declarada y actualizada; en la práctica del KYC, el documento con el que lo demuestras ante Amazon es el Certificado de Titulares Reales del Registro Mercantil (o, en su defecto, el acta notarial de titularidad real).

Y aquí está el detalle que cuesta cuentas: los titulares que declaras en el formulario de Amazon tienen que coincidir al milímetro con lo que consta en ese certificado. Si los auditores detectan un nombre que falta, un porcentaje de propiedad que no cuadra o un socio omitido frente al registro, la cuenta queda bloqueada y la empresa inhabilitada para recibir desembolsos. Antes de abrir la cuenta, confirma que tu titularidad real está actualizada en el registro y que la estructura societaria que vas a declarar es exactamente la que ahí consta.

4.3. Validación del representante y la carta de autorización

Con independencia de la forma jurídica, Amazon valida a la persona física que va a ser el punto de contacto principal de la cuenta. Esto exige:

  • Escaneo nítido del documento de identidad (DNI, NIE o pasaporte), en color y con los bordes completos visibles. Los documentos recortados se rechazan.
  • Justificante de domicilio reciente. Sirve una factura de suministros (luz, agua, gas) de los últimos 90 días o un extracto bancario; según el tipo de documento, Amazon admite hasta 180 días de antigüedad. La dirección de ese documento tiene que coincidir, sin desviación alguna, con la dirección de contacto que introdujiste en Seller Central.
  • Carta de autorización, si quien está abriendo la cuenta no es el administrador que figura en el Registro Mercantil. Debe redactarse en papel con membrete de la empresa, firmada por el administrador, delegando expresamente los poderes sobre la cuenta de pagos de Amazon. En algunos casos los verificadores elevan la exigencia a un poder notarial.

4.4. Las directrices de los archivos: donde caen las rechazadas automáticas

Esta parte parece menor y es responsable de una parte enorme de los rechazos automáticos. Los documentos que subes tienen que cumplir reglas técnicas implacables:

  • Menos de 10 MB por archivo.
  • Formatos PNG, JPG o PDF, nítidos y estándar. Los documentos de identidad, en color: el blanco y negro se rechaza.
  • Sin recortes, sin alteraciones digitales. Nada de recortar, estirar o editar la imagen.
  • Nombres de archivo sin caracteres especiales. Ni símbolos como $ o #, ni tildes ni eñes. Un archivo llamado justificante domicilio año.pdf puede rechazarse solo por el nombre. Renómbralo a algo como justificante_domicilio.pdf.

4.5. La regla de oro: coherencia total, sin una sola discrepancia

Reducido a lo esencial, el KYC pide una cosa: coherencia absoluta entre todo lo que declaras y todo lo que pruebas, sin una sola discrepancia. El nombre, la dirección, la titularidad y la estructura societaria tienen que cuadrar en tres planos a la vez: entre el formulario de Seller Central y los documentos, y entre los propios documentos unos con otros. El principio que rige la verificación es de congruencia, y el país es secundario. Para una empresa española operando desde España, eso se traduce en la práctica en tener todo español y alineado — la empresa inscrita en el Registro Mercantil, el representante con domicilio español, la cuenta bancaria española, el justificante de domicilio español —, pero lo que Amazon evalúa es que las piezas cuadren entre sí.

La coincidencia tiene que ser literal, carácter a carácter. Este es el cuerpo operativo del KYC, y es donde más cuentas caen. En España es común que cada persona use variantes de su propio nombre: unas veces el nombre y el primer apellido, otras los dos apellidos, otras el nombre sin tilde porque el teclado o la prisa. Amazon no tolera ninguna de esas variaciones. El nombre que escribes en el formulario tiene que ser exactamente el que consta en el DNI, en el Registro Mercantil, en el Certificado de Titulares Reales y en el extracto bancario — la misma grafía, los dos apellidos, el mismo orden, las mismas tildes. Con la razón social pasa igual: “Ferretería López, S.L.” no es lo mismo que “FERRETERIA LOPEZ SL” para un verificador que compara cadenas de texto; la tilde, la coma y los puntos de la abreviatura cuentan. Un segundo apellido que aparece en un documento y falta en otro basta para tumbar la solicitud. Antes de subir nada, compara cada campo con cada documento y haz que todos digan, al carácter, exactamente lo mismo.

Cuando esta coherencia falla, vienen rechazos en cadena — y el problema se agrava si las cosas no están bien montadas desde el principio. Se ve en estructuras desalineadas: un propietario que reside en un país, una sociedad en otro, y un intento de validar la cuenta con extractos de una fintech cuya dirección operativa apunta a una tercera jurisdicción. Los sistemas de Amazon anclan el país de residencia fiscal de la empresa de origen y rechazan extractos emitidos bajo direcciones de jurisdicciones terceras que no cuadran con el resto. El resultado es el colapso del flujo de caja del vendedor. Y lo que lo evita es siempre lo mismo: cero discrepancias entre lo que declaras y lo que pruebas, apunte tu operación a la jurisdicción que apunte.

4.6. El error que te puede vetar para siempre: la cuenta duplicada

Hay un error que no es una divergencia documental y que, aun así, puede costarte el acceso definitivo a Amazon: abrir una cuenta nueva cuando ya existe una cuenta antigua con tus datos.

El caso se repite. Hace años, la empresa decidió vender en Amazon, creó una cuenta y abandonó el proyecto a medias. Ahora quiere retomarlo — y, en vez de recuperar las credenciales de esa cuenta antigua y su control, intenta abrir una cuenta nueva desde cero. Para Amazon, crear una segunda cuenta asociada a la misma empresa, al mismo NIF o a la misma persona es una violación grave de su política, y la consecuencia puede ser la prohibición definitiva de vender en la plataforma — no solo de la cuenta nueva, de todas.

Antes de dar el paso, confirma que nadie, en ningún momento, intentó ya crear una cuenta con los datos (empresa, NIF, persona) que vas a usar. Si descubres que existe una cuenta anterior, el camino correcto pasa por recuperar sus credenciales y su control, nunca por abrir otra. Es un proceso más pesado que empezar de cero, pero es el único que no te cierra la puerta para siempre.

Queda además una obligación que no es KYC pero que bloquea la cuenta por la misma lógica de cumplimiento: el registro de envases (EPR/PPWR). Si vendes producto físico en la UE sin el registro de envases en regla — en España, el registro del MITECO; en cada país de expansión, el suyo —, Amazon acaba frenando la operación. El detalle está en el artículo sobre PPWR y EPR en Amazon 2026. Y si tu expansión pasa por almacenar stock en otros países con el FBA paneuropeo, eso dispara registros de IVA locales que también conviene preparar antes — la mecánica está en el artículo de fiscalidad enlazado arriba.

Regla de oro del KYC en Amazon: coherencia total entre empresa, banco y domicilio, sin una sola discrepancia.
La regla de oro del KYC: empresa, banco y domicilio tienen que coincidir carácter a carácter.

Pasada la verificación, la misión pasa a ser meter los productos en el catálogo de Amazon. La unidad de todo es el ASIN, el código de 10 caracteres que ancla la información de cada producto. Para una cuenta recién abierta, la entrada se hace por la interfaz manual.

El flujo arranca en el menú Catálogo → Añadir productos. Amazon te pide el identificador universal del producto, normalmente un GTIN — un código de barras EAN (europeo) o UPC. Lo recomendable es adquirirlos oficialmente en GS1 (en España, a través de AECOC, su representante oficial); los códigos comprados a revendedores baratos son una fuente conocida de problemas de catálogo más adelante.

A partir de aquí, hay dos escenarios:

  1. El producto ya existe en el catálogo de Amazon. Ocurre cuando vendes un artículo de una marca ya indexada. La política de catálogo unificado prohíbe crear una ficha duplicada: adhieres tu oferta al ASIN existente, definiendo solo tu SKU interno, precio, condición y método logístico.
  2. El producto es inédito — una marca propia, una variante no indexada. Ahí creas una ficha nueva, rellenando un formulario por pestañas: identidad del producto (GTIN, marca, título), descripción (el bloque narrativo, los hasta cinco bullet points y las imágenes, con la principal sobre fondo blanco), detalles (dimensiones, peso), oferta (precio, FBA o FBM) y conformidad (mercancía peligrosa, baterías, advertencias).

A medida que el catálogo crece más allá del centenar de referencias, la entrada manual deja de tener sentido. El salto es a los flat files: hojas de cálculo descargadas de Seller Central que permiten crear y actualizar miles de productos de una vez. Son una herramienta potente y peligrosa — una sola columna mal entendida (la lógica Update frente a PartialUpdate) puede borrar de una tacada todo el trabajo de posicionamiento de un catálogo entero, el mismo que decide tu visibilidad en el algoritmo de Amazon. Es un tema con su propia trampa y merece artículo aparte; por ahora, quédate con que existe y con que se aprende antes de usarlo, no durante.

Dónde te deja esto

Repasa el camino que hemos recorrido: la cuenta única europea, la elección del plan, el formulario y su fricción, el KYC con su matriz documental, y los primeros pasos en el catálogo. De todo esto, una sola pieza decide si entras limpio o bloqueado, y es la menos glamurosa: la coherencia entre lo que escribes en Seller Central y lo que dicen tus documentos.

He visto de cerca la diferencia que esto marca. La misma empresa, con la misma marca y el mismo producto, entra de dos maneras completamente distintas según llegue al formulario con el Certificado de Titulares Reales recién emitido, la nota simple a mano y el justificante de domicilio coherente — o según improvise y descubra la divergencia después, con la cuenta suspendida y el dinero de las primeras ventas retenido. Y esa diferencia se trabaja antes, con los documentos encima de la mesa.

La pregunta “¿cómo relleno el formulario?” se responde sola. La que importa es otra: ¿lo que declaro en Seller Central coincide, al carácter, con todos mis documentos, y coinciden ellos entre sí, antes de subir el primer archivo? Si la respuesta es sí, abres la cuenta en una tarde y sigues adelante. Si es no, ahí es donde se gana o se pierde la primera semana.


Si eres fabricante o marca y estás a punto de abrir tu cuenta de vendedor en Amazon — o ya la abriste y estás atascado en la verificación KYC sin saber por qué —, puedo decirte, antes de que gastes más tiempo, dónde está el riesgo de bloqueo en tu caso concreto.

Es la fase Review de mi método R.O.I. (Review, Optimize, Implement): un diagnóstico que revisa tu estructura documental y la configuración de la cuenta, y te dice qué tienes que alinear antes de subir nada — o qué está mal montado si la cuenta ya está frenada. En lenguaje de negocio, sin jerga burocrática. Sin compromiso de seguir conmigo después. Trabajo con una sola marca por nicho a la vez, así que el diagnóstico también te dice si encajamos.

Mira cómo funciona en la página de servicios, o escríbeme con tu categoría y dime si ya tienes cuenta abierta, y te digo dónde está tu riesgo de bloqueo antes de que aparezca.

Fuentes


Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento jurídico ni fiscal. Las reglas de verificación de Amazon, del Registro Mercantil y de la titularidad real cambian, y cada empresa tiene su propia estructura — no tomes decisiones basándote solo en este texto. Antes de abrir la cuenta, confirma tu situación societaria y documental con un asesor o un jurista cualificado. Lo que has leído aquí sirve para llegar preparado a ese profesional, no para sustituirlo.

Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta crear una cuenta de vendedor en Amazon?
Abrir la cuenta en sí es gratis. Lo que se paga es el plan de ventas: el plan Individual no tiene mensualidad, pero cobra 0,99 € por cada producto vendido; el plan Profesional cuesta 39 € al mes (sin IVA) en amazon.es. A esas cifras se suman las comisiones por categoría sobre cada venta.
¿Qué documentos necesito para abrir una cuenta de vendedor en Amazon desde España?
Para una sociedad española: el extracto del Registro Mercantil (nota simple o certificación), el Certificado de Titulares Reales — ambos emitidos en los últimos 180 días —, el documento de identidad del representante y un justificante de domicilio reciente. Para un autónomo: documento de identidad y el certificado de situación censal de la AEAT.
¿Por qué Amazon bloquea cuentas en la verificación?
Casi siempre por incoherencia documental. Amazon Payments Europe compara lo que escribes en Seller Central con tus documentos oficiales, y cualquier divergencia — una tilde omitida, una dirección abreviada, un titular real mal declarado frente al certificado del Registro Mercantil — lleva a la suspensión. El detonante casi siempre está en esa falta de coherencia documental.
¿Necesito el plan Profesional o me basta el Individual?
Para un fabricante o una marca, el plan Profesional es imperativo. El Individual no da acceso a publicidad (Amazon Ads), ni a la carga masiva por flat files, ni a la elegibilidad práctica para la Buy Box. Sin esas herramientas no hay forma de competir en un nicho con competencia. Los 39 € mensuales son el menor de los costes de la operación.
¿Puedo vender en toda Europa con una sola cuenta de vendedor?
Sí. Al registrarte en un marketplace europeo — para empresas españolas, lo natural es amazon.es — quedas habilitado para vender en España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica, Irlanda, Suecia, Polonia y Reino Unido desde el mismo panel. El inventario se comporta como un fondo común para Europa (Reino Unido es la excepción pos-Brexit, con gestión separada), y tú controlas en qué países vendes cada producto.
¿Qué es el KYC de Amazon y por qué es tan estricto?
El KYC (Know Your Customer) es la verificación con la que Amazon Payments Europe confirma la identidad del vendedor, de la empresa y de sus titulares reales. Es estricto porque Amazon opera bajo las directivas europeas contra el blanqueo de capitales y responde ante ellas. Por eso exige documentación oficial sin alterar y coherencia exacta con los registros.
¿Tengo que declarar a los socios de la empresa para abrir la cuenta?
Sí, si son titulares reales. Amazon exige identificar a las personas físicas que poseen más del 25% del capital o de los votos, en cumplimiento de las reglas antiblanqueo (en España, Ley 10/2010). Esa declaración tiene que coincidir al detalle con el Certificado de Titulares Reales del Registro Mercantil. Una divergencia aquí es causa frecuente de bloqueo.
¿Puedo abrir una cuenta nueva si mi empresa ya tuvo una cuenta abandonada?
No. Crear una segunda cuenta con los mismos datos (empresa, NIF o persona) de una cuenta ya existente es una violación grave de la política de Amazon y puede acabar en la prohibición definitiva de vender. Si hay una cuenta antigua abandonada, recupera sus credenciales y su control; nunca abras una nueva.
Alejandro Grau
Alejandro Grau
Consultor de marketplaces · 5 años en Seller Central

Ayudo a fabricantes y marcas de España y Portugal a dejar de mirar la facturación y empezar a mirar el margen. Acepto un cliente nuevo cada vez.

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